Todo un planeta, con miles de culturas y una diversidad enorme que para la mayoría de los habitantes dañaba el espíritu y la divina moral inventada por si solos.
Un país, Sigualum, y dos poblados, Melacona y Veluss, tan hermanos como enemigos milenarios.
En este planeta ocurría algo particular, una creencia tan cierta que sería irreal negarla. Cuando el sol brillaba con todo su esplendor la madre daba a luz a una niña, cuando la luna se apoderaba del firmamento la madre paria un varón, si se había gestado gemelos, el parto tenía lugar en el atardecer. Las madres y los padres no sabían el género de su hijo, simplemente lo sospechaban según la hora en que el trabajo de parto daba inicio.
Pues estaba por suceder algo inusual, una forma diversa más, que como todas, causaría un temor y rechazo a lo más natural de todo. Pasaba que Lulay, embarazada por vez primera, empezaba con la rutina de parto, era de mañana, las diez, la atendían y la familia entera estaba a la expectativa, organizaban el festejo y los rituales de costumbre. Salió el padre con una sonrisa espectacular. Tradicionalmente el padre salía del aposento materno, anunciaba a todos el nacimiento gritando el genero del niño y seguidamente el nombre, los hermanos y cuñados de éste, formando un circulo, le derramaban encima esencia de plantas aromáticas y daban de beber extractos de frutos astringentes, las mujeres entraban al sitio de la madre y la perfumaban y encendían incienso de todo tipo de fragancia. Así Bahoer, el padre, salió con la felicidad en cada músculo y dijo a gritos
- ¡ Es varón y lo han de llamar Jusnnet –
Todos se quedaron paralizados, él esperaba las felicitaciones acostumbradas, pero toda la familia no salía de su asombro. Era de mañana, las diez, y el que había nacido era varón cuando se sabía que a esa hora los nacimientos eran femeninos.
Todo era confusión, miedo y descontento, se fueron retirando uno a uno, dejando solos a la pareja, Bahoer, suponía la razón de la estúpida reacción, mas no hizo algo para explicarles, no quiso, su hijo nació sano, era hermoso y estaba vivo, él y su esposa sospechaban que Jusnnet traía consigo algo especial.
Sin nada que hacer, únicamente amar al pequeño, sus padre fueron solos a rendir culto a
En Veluss, como en todo el planeta, las personas desarrollaban habilidades que para nosotros los del planeta tierra serían sobre naturales, ellos habían comprendido que la libertad era el mejor camino para descubrir aquellas destrezas ocultas de la mente y conciencia. Los niños daban muestra de esas aptitudes a temprana edad, entre juegos y pleitos sobresalían sus especiales características, nadie poseía un poder igual o semejante al otro.
Jusnnet iba creciendo, tenía ya cinco años y empezaba a demostrar sus sorprendentes poderes. Las niñas por lo general acostumbraban a darle color y música a sus juegos, creaban de la nada juguetes para correr y saltar como cuerdas, los niños solían jugar a la pelota y bicicleta, sacaban de sus manos juguetes de guerra y asalto o herramientas de trabajo o automóviles, eso era lo que sus padre enseñaban, era costumbre generacional. Jusnnet al contrario de todos ellos coloreaba tanques de guerra, las balas de sus pistolas eran hojas de cactus y al querer crear un explosión feroz solo conseguía que un puñado de flores saltaran por todos lados. Los niños se burlaban de él, pues al jugar de disparos Jusnnet no conseguía solidificar un arma temerosa y envidiable entre sus compañeros, producía en cambio, pistolitas pequeñas de color pastel con armonías incorporadas en lugar del famoso ¡PUM!. Todos los niños y niñas marginaban al muchacho, no les importaba comprender esas extrañas formas de jugar. Jusnnet entristecido por no poder conseguir amigo alguno lloraba abrazado a su mamá. El no comprendía porque la naturaleza le había dotado de poderes semejantes. Iba creciendo y renegaba de sus dones, para él eran más maldición que bendición, en repetidas ocasiones decía que
Jusnnet adolescente decidió no utilizar sus habilidades, se condenó así mismo, había conseguido algunos amigos pero ocultaba sus poderes, siempre se negaba a darlos a conocer. Cuando soñaba ellos salían, su habitación se llenaba de campos floridos y soleados o de ríos vestidos de luz de lunas, su cuarto se convertía en noches de cielo rojizo o con lunas llenas, también materializaba a las personas y lugares que soñaba. A veces estando aburrido en su cuarto creaba para si paisajes fantásticos con criaturas inimaginables, toda una gamma de paraísos para el solo.
Pasaba el tiempo y Jusnnet crecía, había logrado hacer amigos y una novia, Kafara, una chica amiga suya desde poco tiempo atrás, todos conocían una pequeña parte del poder de Jusnnet, parte que el consideraba podían conocer, aún así todos sentían una enorme curiosidad por el resto de sus habilidades.
Se llegó el tiempo y Jusnnet como los demás hombres de su edad debían prestar servicio militar.
Hacia tres décadas su país estaba en guerra con un pueblo vecino llamado Melacona. Por hechos inmemorables los Melaconitas eran un pueblo marginado, nadie sabia por qué, el mundo entero los mantenía en un abandono y rechazo total, ellos debían apañárselas con los recursos vitales, por tal razón se habían convertido en un pueblo guerrero, ferozmente luchaban contra Veluss por apoderarse del manantial más grande y puro que existía, tal manantial atravesaba ambos países, razón de la disputa, y desde hace mas de dos siglos Veluss proclama su dominio. Los pueblos peleaban y Melacona se empobrecía cada vez más.
Así pasaron diez años, Jusnnet había ascendido en cargo militar y su deber era apoyar la ofensiva. Muchos de sus amigos habían muerto. Él casado con Kafara y con tres hijos temía por su destino y el de su familia, ese pensamiento lo incomodaba y causaba desasosiego por lo que recordaba las palabras que
Murió el general que comandaba la operación en contra de Melacona, por jerarquía el que debía tomar su lugar era Jusnnet. Se sentía inseguro, no sabia como proceder, era tanta la responsabilidad que temía hacer lo incorrecto. Revisó cuanto papel debía, historia del conflicto y economía de su país, analizó estrategias con su equipo de mando y armaba planes para desestabilizar el país contiguo.
Aunque todo a su cargo resultaba un éxito Jusnnet no estaba completamente feliz, existía algo en su interior que le hacia conseguir una pesada angustia. Se analizó así mismo como nunca, revisó toda su vida, se tomó el tiempo que quiso y tomó la serenidad mas honda, solo así logró descifrar ese código que su alma formaba. Sin darse cuenta había convertido el bunker en una cueva natural con caída de agua cristalina y sobre dicha cueva un árbol enorme, más que otro en todo el universo. Cuando volivió a la realidad observó todo aquello y pudo ver la magnificencia de su poder, decidió no desvanecer aquello. Los soldados sorprendidos no sabían que había ocurrido, él solo siguió comandando por lo que dicto una orden más, la última.
Un tratado, redactado por él mismo, a partir de ese día el manantial debía ser compartido con Melacona. Llegó tal tratado al gobierno de Veluss y se rehusaron a admitirlo, de cualquier modo Jusnnet empezó a repartir el territorio, había conversado con el gobernante de Melacona y la paz había llegado por fin y aquel pobre país empezaba a recuperarse. Por tal motivo Veluss se dividió, el gobierno decidió empezar el ataque, Jusnnet desprevenido reorganizó sus tropas y les mostró su nuevo objetivo, aunque parecía inverosímil, peleaban contra su propio país, a decir verdad solamente se trataba de la cara de su país pues el resto del cuerpo, alma, corazón y cerebro estaban a cargo del ejército de Jusnnet.
Se diferenciaron en color, el ejército prefirió el rojo, representando la sangre y el gobierno el azul, representando el color del manantial.
Los ataques se intensificaban cada día que pasaba. Jusnnet escribió varias cartas al gobierno pretendiendo poner fin a tan estúpida guerra, tales documentos no eran tomados en serio, por lo que, escribió una ultima donde exponía las razones de dicho tratado, hablaba de comprensión, de igualdad y de dejar de ser egoístas, pues el mundo era uno y para todos y a la vez de nadie
Esta carta causó enfurecimiento en las tropas enemigas y decidieron atacar con las armas mas devastadoras.
Era noche, la luna observaba y el viento soplaba como nunca y buscaba a Jusnnet, al encontrarlo le contó los planes que los enemigos tenían y le advirtió de la llegada de éstos. Jusnnet subió a la torre más alta para visualizar a los enemigos, sus hombres estaban en desventaja, sus armas no eran nada contra las del gobierno.
Vio Jusnnet a sus enemigos y observó la lluvia de proyectiles y balas dirigidos a la torre, extendió sus manos y las armas se convirtieron en mariposas coloridas que volaron en libertad, fijó su mente en los tanques de guerra y los convirtió en rocas sólidas, encerró a las tropas en jaulas de diamante puro, aun así habían más hombres, entre ellos el gobernante y el comandante, sin armas corrían por el campo disparando y lanzando bolas de fuego de sus manos, Jusnnet bajó a su encuentro y al verlos hizo crecer un árbol en su camino, los enemigos derribaron el árbol que con sus ramas les hacia graves heridas, seguían su camino y el buen comandante materializó millones de hongos que soltaron miles y millones de esporas que llenaron por completo los pulmones de los soldados.
Quedaban pocos, con la ayuda de la luna, Jusnnet supo de los sobrevivientes, él escucho a los rayos de luna que le anunciaban un contraataque, así, le pidió a Nelía, la regente lunar, y a Ventum, el señor de los vientos, su ayuda, con ventarrones junto a todos los restantes en un solo sitio y los encerró en jaulas hechas de rayos plateados de luna, y paralizó sus cuerpos, pues Nalía gobernaba el agua dentro de éstos. Jusnnet se comunicó con la tierra y en trabajo conjunto se abrió un enorme agujero por donde los hombres cayeron, sobre el agujero creció una Ceiba, sus raíces sostenían a los hombres los cuales debían escalar todo el árbol para poder escapar, aquel que lo hiciese seria porque logró comprender el fin ultimo de la vida, el vivir si preocupación y sin avaricia y con plena confianza en el otro, la armonía era la solución. Mas que esfuerzo corporal debían hacer esfuerzo mental.
Jusnnet había aprendido mucho de esta batalla, que por lo mismo resultó en beneficiosa, toda habilidad es valiosa según la inteligencia y voluntad que se lede, las diferencias hacen la riqueza
Melacona y Veluss eran entonces países pacíficos compartían el agua y lo hacían con todos los demás, pues el agua era el elemento donde la empatía iniciaba, es la unión de la vida y la prueba evidente de que todos estamos hechos de lo mismo, aunque tengamos facciones distintas.

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